Nueva Zelanda es un destino para recorrer a tu aire. Vale la pena tomar algún vuelo interno, pero lo mejor es perderse por los increíbles paisajes al volante de un coche. Esto te permite ir a tu ritmo, parando para admirar las increíbles vistas que te vas encontrando y combinarlo con distintas actividades.

Además, si bien es cierto que Nueva Zelanda está muy lejos, podemos llegar hasta allí en tan sólo dos vuelos – largos, eso sí, pero con una sola escala -.

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Nuestro viaje empezó por la zona norte de la isla Norte. Alquilamos un coche en Auckland y condujimos durante unas cuantas horas hasta llegar a la región situada más al norte del país. Aunque se trata de una zona de costa, Nueva Zelanda no es un país que destaque por sus playas. Lo mejor es disfrutar del gran abanico de actividades que se pueden realizar allí. Nuestra primera actividad fue de lo más divertida: recorrer en quad la 90 miles beach, disfrutando del paisaje mientras nos lo pasábamos en grande con los quads.

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Continuamos por la zona geotérmica de Rotorua, en el centro de la isla Norte, donde pudimos admirar algunos de los paisajes más sorprendentes de la isla: la zona sulfurosa con sus piscinas de lodo hirviendo, sus géiseres y sus cambiantes colores. Además de admirar este fantástico paisaje, también nos bañamos en aguas termales, hicimos trekking para acercarnos a las cataratas y recorrimos el lago Rotoiti en catamarán.

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Cerca de Rotorua nos alojamos en Huka Lodge, un alojamiento muy clásico y elegante que destaca por su gastronomía, vinos y por supuesto, sus paisajes. Aunque vale la pena decir que la gastronomía es increíble en todo el país.

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En el área de Huka Lodge pasamos un rato de lo más divertido pescando con nuestro insider de la zona: un naturalista experto que nos adentró en pleno bosque y nos enseñó la técnica de catch and release (atrapar a los peces para después soltarlos de nuevo en el río). Además, el hotel se encuentra a corta distancia de las Huka Falls, unas cataratas a las que se puede acceder paseando desde el lodge.

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Nuestra siguiente parada fue Cape Kidnappers, una granja tradicional ubicada en un terreno privado enorme. Se trata de un lugar súper bonito que se puede recorrer tanto a pie, como en bici o en 4×4 y sin cruzarse con absolutamente nadie. Además, la comida es excelente, y el lugar es ideal para disfrutar de un picnic privado preparado especialmente para la ocasión. Después del paseo, se agradece terminar en el jacuzzi exterior, ideal para relajarse.

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Nuestra última parada en la isla Norte fue Wharekauhau, en Cape Palliser, sin duda el lugar más remoto que visitamos. Situado en la punta sur de la isla Norte, se trata de una granja completamente aislada que permite vivir una experiencia de desconexión total.

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Después de cruzar la isla de norte a sur, volamos de Wellington hasta Queenstown, en la isla Sur. Lo primero que nos sorprendió es que los paisajes del sur son realmente espectaculares; hay muy poca gente viviendo en esta isla, y es fácil conducir durante horas sin ver absolutamente a nadie.

La naturaleza es tan espectacular que un simple parque urbano parece un Parque Nacional. Paseando por allí es fácil sentirse a kilómetros y kilómetros de la civilización.

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Desde Queenstown sobrevolamos el fiordo de Milford Sound en helicóptero y aterrizamos sobre un glaciar. Caminar sobre el hielo, junto al fiordo y con vistas sobre el mar es una de las mejores experiencias que vivimos en la isla. También vale la pena recorrer el fiordo en crucero para poder admirarlo desde diferentes puntos de vista.

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Y no todo son paisajes en Nueva Zelanda. De hecho, nos los pasamos en grande recorriendo el pueblo de mineros de Arrowtown; un pueblo que parece sacado de una película del Oeste y al que se llega conduciendo por la que dicen que es la carretera más bonita del mundo. ¡Esta excursión es todo un viaje al pasado!

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Aunque parezca que no se pueden hacer más cosas en un viaje, ¡la verdad es que todavía hay más! Excursiones a caballo, trekking por las localizaciones donde se grabó El Señor de los Anillos, excursiones a toda velocidad recorriendo un río a bordo de un dart jet…

Nueva Zelanda sin duda se presta a ser explorada.

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