Cuba es un destino que no pasa de moda, pero puede ser fácil caer en las trampas turísticas, y perderse el lado más auténtico del país. Hay la Cuba que todo el mundo conoce, con las fotos en los mismos sitios, con los mismos coches antiguos… Y hay una Cuba fuera de lo común.
Gracias a nuestros contactos, durante mi viaje por esta isla caribeña pude adentrarme en “la otra Cuba”. Pudimos conocer, a través de nuestros excelentes insiders, una faceta totalmente diferente de este país.
En Cuba, La Habana es una parada obligada.
Nada más llegar, nos recogieron en el aeropuerto con uno de los coches de Nikita Khrushchev (¡sólo hay dos en toda Cuba!), y nos dirigimos a La Reserva, una casa privada particular en la zona de Vedado, ideal para grupos de amigos y familias.
La Reserva es una casa colonial de estilo Art Déco con mucho encanto y un diseño de lo más cuidado. Allí, nos sentimos como en casa gracias a su cálido servicio.
Al día siguiente realizamos una visita panorámica de la ciudad in style, a bordo de un divertido coche vintage. Durante la salida visitamos los lugares más importantes y emblemáticos de La Habana.
Posteriormente dejamos atrás La Habana más convencional para conocer interesantes lugares fuera del circuito habitual, como la escuela de danza del bailarín Carlos Acosta, Acosta danza, donde conocimos gente interesantísima.
Tomamos el almuerzo en un restaurante fuera de lo habitual: una panadería gastronómica a cargo de un chef con estrella Michelin. Allí tomamos un pica-pica degustación y después cocinamos nuestro propio pan. Después de la divertida clase de panadería disfrutamos de un almuerzo de alta cocina en la panadería misma. ¡Un almuerzo de lo más original!
Dedicamos la tarde al arte emergente de La Habana, visitando las galerías de arte más de moda con nuestra insider especialista en arte y acompañados de los propios galeristas.
Terminamos el día en la Fábrica de Arte Cubano: un centro cultural donde se organizan exposiciones, espectáculos artísticos, todo tipo de eventos y conciertos al aire libre. Es el lugar ideal para interactuar con los artistas emergentes. Además, durante nuestras visita tuvimos acceso a exposiciones que no están abiertas al público.
Dedicamos el día siguiente a callejear por La Habana, adentrándonos en zonas de lo más auténticas donde no vimos ni un solo turista. Paseando por las calles de la ciudad conocimos a gente muy culta e interesante, y pudimos sentir el sabor y el ritmo de la ciudad, envueltos por el son y la salsa cubana que suena en todos los rincones.
Después de unos días en La Habana dejamos la ciudad atrás para descubrir un lado de Cuba más rural. Viajamos a Viñales, donde realizamos una caminata por los verdes prados de los alrededores para acercarnos a los rancheros que todavía elaboran sus puros a mano en un rancho alejado de la ciudad. ¡Una experiencia de lo más auténtica!
En Cienfuegos, de camino a Trinidad, pudimos admirar bellas mansiones coloniales y casas típicas del lugar.
Y una vez en Trinidad disfrutamos del encanto de sus casas antiguas, sus tiendas y restaurantes.
Al día siguiente nos adentramos en la naturaleza de la zona y realizamos una excursión hasta una hermosa cascada, donde pudimos bañarnos con total tranquilidad.
Nos despedimos de Trinidad con mucho ritmo, disfrutando de una divertida clase de salsa sobre un tejado de la ciudad, al atardecer.
De vuelta en La Habana nos hospedamos en el Kempinski, sin lugar a dudas the place to be en la ciudad. Un elegante hotel con mucho estilo, que además esconde una parte de la historia de la ciudad: un tramo de la antigua muralla de La Habana se conserva en su interior.
En nuestra segunda parada en La Habana nos montamos en bici-taxis para salir en busca de las casas más emblemáticas de la ciudad.
Por la tarde, de la mano de nuestro insider especializado en fotografía, callejeamos por las calles, tiendas y mercados locales de La Habana.
Por la noche visitamos el Hotel Saratoga, un clásico de la ciudad, donde admiramos sus obras de arte y disfrutamos de una agradable cena. El Saratoga es sin duda un lugar ideal para los amantes del sabor más clásico.
Siguiendo esta línea llena de historia, de la mano de los expertos del Saratoga descubrimos los comercios emblemáticos de la ciudad, despidiéndonos así de Cuba.
Cuba es un destino ideal para aquellos que quieran descubrir su lado más auténtico. Personalmente recomiendo combinar el viaje con un destino de playa de gran nivel, en otras islas del Caribe.